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“Hablamos de Europa”: clima y energía, la dimensión energética y de sostenibilidad
Dentro del ciclo “Hablamos de Europa” organizado por EsadeGeo, Natalia Fabra ha participado en la sesión que ha abordado los principales desafíos de la transición energética sinónimo de tecnología e industria y de liderazgo tecno industrial. Este fenómeno supera el ámbito nacional y debe enmarcarse en el ámbito de la Unión de la Energía. Asimismo, debe estar en línea con la Estrategia de Transición Justa de España y la de la Comisión Europea para articular y financiar el Pacto Verde Europeo y garantizar la sostenibilidad global.
EsadeGeo (Center for Global Economy & Geopolitics) organiza estas sesiones, en colaboración con la Secretaría de Estado para la Unión Europea del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
Puedes ver la sesión completa aquí.

Las mañanas de RNE: medidas energéticas de la CE
La Comisión Europea ha propuesto un paquete de medidas para acabar de forma temporal con los beneficios extraordinarios de las energéticas. En Las Mañanas de RNE, Natalia Fabra, catedrática de Economía de la Energía de la Universidad Carlos III, considera que el diagnóstico es correcto y va en la dirección correcta aunque llega tarde. Además, cree que “el recorte no va a ser suficiente para atajar el verdadero encarecimiento”.
El paquete presentado este miércoles plantea fijar un límite de 180 euros por megavatio hora, sobre ello Fabra explica que “el precio de la electricidad rondado los 45 – 50 € el megavatio hora, un precio que no le suponía ningún quebranto económico a las empresas eléctricas” y recalca que “ahora estamos permitiendo que estén recibiendo un precio que multiplica por cuatro.”
La catedrática asegura que en estos momentos “las medidas puestas en marcha en España son más efectivas, tienen más calado que las que tendríamos si hiciéramos una traslación directa a las medidas que ha permitido Bruselas,” recalca.
Puedes escuchar la entrevista aquí.

Entrevista en CNN-Globoeconomía
José Antonio Montenegro en GloboEconomía entrevista a Natalia Fabra, directora del EnergyEcoLab de la Universidad Carlos III de Madrid.
Natalia explica la urgencia que tiene el mundo de una matriz energética basada en energías renovables. ¿Cómo afecta a este sector la invasión rusa de Ucrania?
Ver entrevista aquí.
Más cobertura de la entrevista aquí y aquí.

Día Mundial del Medio Ambiente
Con motivo de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente el 5 de junio, fecha en la que Naciones Unidas invita a fomentar la conciencia y la acción global en favor de la protección del entorno natural, la ONCE celebró el encuentro ‘Hacia una huella social sin impacto ambiental’. En el acto participaron Natalia Fabra, catedrática del Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid; Fernando Valladares, doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, profesor de investigación y ecólogo del CSIC; Pedro Pablo García May, adjunto a la dirección de ‘EFE Verde’, y Juergen Foecking, director adjunto de la Oficina del Parlamento Europeo en España. Todos participarán en un coloquio moderado por Carmen Cárceles, técnico de medio ambiente de la ONCE.
El video del encuentro puede verse aquí.

The redistributive effects of real-time electricity pricing
Toulouse professors, Stefan Ambec and Claude Crampes, have written a tribune in which they discuss the redistributive effects of real-time electricity pricing, for which they comment on the EnergyEcoLab 17200 working paper “The Distributional Impacts of Real Time Pricing”, by Natalia Fabra and co-authors.

#Podcast do Renewables Create Local Jobs?
La instalación de paneles solares y molinos de viento en España ha registrado un crecimiento espectacular en los últimos años. Pero, ¿esa mayor infraestructura viene acompañada de puestos de trabajo en los municipios donde se ubican las instalaciones? Capital Radio ha dedicado su Programa de la Energía, a conversar con Natalia Fabra sobre su paper Do Renewables Create Local Jobs? Realizado en colaboración con los investigadores del Banco de España Eduardo Gutiérrez, Aitor Lacuesta y Roberto Ramos, analiza el impacto en el empleo local de la instalación de infraestructura de energía solar fotovoltaica y eólica.
Escucha la entrevista completa a Natalia Fabra en este podcast con Laura Blanco.
El articulo está disponible en la serie de documentos de trabajo de EnergyEcoLab

Entrevista a Natalia Fabra en la Noche 24h de RTVE

La Crisis Energética en los Medios
“Con la subida del gas Rusia se fortalece, financia la guerra y debilita a Europa”
“Con la subida del gas Rusia se fortalece, financia la guerra y debilita a Europa” por Alexis Rodríguez-Rata
¿El disparado precio del gas es consecuencia de una política intencionada por parte de Rusia para presionar a la UE y financiar la guerra?
No podemos responder a esta pregunta con certeza porque realmente no sabemos cuál fue el motivo por el cual Gazprom optó por vaciar sus almacenamientos de gas en Europa desde la primavera pasada, pero todo es consistente con una estrategia bien pensada para influir en el precio del gas y, por lo tanto, aumentar sus ingresos. Así no solo se fortalece y puede financiar la guerra, sino que a la vez debilita al rival, que es Europa. El aumento de los precios del gas desde la primavera del año pasado ha tenido un impacto muy fuerte en el precio de la electricidad, y ha contribuido a la subida de la inflación, que ya fue superior al 6% a finales de año y alcanza y supera el 7% este año.
¿Rusia dejó hace un año el rastro de por dónde iban sus tiros?
El aumento de los precios del gas coincide con el vaciamiento de los almacenamientos de Gazprom pero en ese momento hubo otros factores que también lo explicaban, como la muy potente demanda de gas en Asia tras un invierno austral frío, o porque la recuperación había empezado de manera muy rápida mientras la producción de gas de Noruega y del Reino Unido había bajado por estar algunas de sus plantas saliendo de un estado de aletargamiento tras de la pandemia. Todas ellas parecían causas exógenas.
¿Y no?
La presión que mete a los precios la deliberada decisión de Gazprom de vaciar los almacenamientos de gas es un factor muy importante que explica la subida del gas desde precios medios la primavera anterior de entorno a los 20 euros el megavatio/hora (MWh) hasta los 100 megavatios a los que cotiza ahora, e incluyendo los 200 euros a los que ha cotizado recientemente. Se ha multiplicado por cinco y por seis y así también lo han hecho los ingresos de Rusia. No olvidemos que las distintas estimaciones apuntan a que cada día Europa paga a Rusia entre 600 y 1.000 millones de euros por importar hidrocarburos, ingresos que van directamente a financiar la campaña bélica.
¿Igual de fácil es subir su precio que bajarlo, por ejemplo si acaba la guerra?
El precio del gas depende de la confluencia entre la oferta y la demanda y si tenemos un productor que concentra la mayor parte de la oferta como es Gazprom, este puede influir sobre los precios del mercado. La demanda también influye, pero es muy inelástica en el corto plazo porque resulta difícil bajar la temperatura de la calefacción, las fábricas necesitan gas para producir… Si baja esta demanda como para tener un impacto importante sobre los precios lo que reflejaría realmente es que entramos en un periodo recesivo en el que las fábricas han cerrado y la gente ha quedado en la calle desempleada.
Habla de Gazprom, controlada por el gobierno ruso, ¿pero no hay más compañías que puedan jugar aquí un papel?
Aquí, como en el petróleo, más que de empresas hablamos de países, porque los hay muy determinantes. Estamos en un mercado oligopolístico y las decisiones de estas empresas-países tienen un impacto muy importante sobre los precios. La producción de gas de EE.UU. es de manera creciente muy importante, como la de Qatar, Trinidad y Tobago o Noruega junto a la rusa, entre otros países. Hay gas natural licuado que llega por barco a las plantas de regasificación y hay gas que llega por tubo, por gasoducto. Generalmente el gas natural licuado es más caro. El gas de Rusia llega a Europa principalmente a través de gasoducto y por lo tanto toda sustitución del gas ruso por el gas natural licuado conlleva un aumento importante en su precio.
Desde Europa se insiste en que España es parte de la solución por sus conexiones por gasoducto con Argelia y sus plantas regasificadoras de gas licuado. ¿Lo es?
Efectivamente tenemos una capacidad de regasificación muy importante. El 40% de la capacidad de Europa se localiza en España, con nuestras seis plantas y una planta adicional en Portugal. El problema es que si bien tenemos capacidad para importar más gas natural licuado no tenemos la capacidad para exportarlo a Europa, que es donde en realidad se necesita. Tenemos un cuello de botella en los Pirineos por nuestra escasísima capacidad de interconexión con el continente.
Por tanto no somos parte de la solución real, al menos a corto o medio plazo.
La interconexión actual ya está utilizada a plena capacidad de forma que nuestro margen para aumentar esas exportaciones está limitado en el corto plazo. Ahora mismo no somos parte de la solución. Lo hubiéramos sido si en el 2019 no se hubiera abandonado el proyecto de construcción del Midcat [la conexión por gasoducto entre España y Francia por Catalunya], que en estos momentos estaría casi operativo y por lo tanto sí podríamos haber sido parte de la solución.
¿Poner en marcha esa conexión por los Pirineos que tanto se reclama, cuánto tardaría?
No menos de dos años. Los tiempos de construcción de los gasoductos, como todas las infraestructuras, son largos. Por eso, espero que la guerra haya acabado antes de que ese gasoducto se haya construido –si es que eventualmente se construye. Si no fuera así, querría decir que la guerra dura ya demasiado.
La ministra Ribera, en un coloquio organizado por La Vanguardia, señaló que costaba hablar con Francia para llevar adelante esta conexión por los Pirineos. ¿A qué se debe?
No lo sé. Ha habido una resistencia por parte de Francia no solo para la construcción de las interconexiones gasísticas sino también para las interconexiones eléctricas. Pero desconozco el motivo. Además Francia también tendría que haber reforzado su red de distribución de gas, porque el cuello de botella no es solo la conexión a través de los Pirineos sino la propia red gasística francesa para que el gas no se quede en Francia sino que llegue a Alemania, Polonia, Letonia, a los países con mayor dependencia del gas ruso. No sé si hay otras motivaciones estratégicas.
Casi todo el gas que recibe España llega vía Argelia, pero se ha despertado algún que otro recelo por si parte de este pudiera desviarse a Italia e ir desde ahí al centro de Europa. ¿Es una preocupación real?
En España no va a haber problemas de suministro de gas. Si desde España llega a Italia, será un gas adicional que hayamos sido capaces de importar pero eso no va a ser mermando el consumo de gas en España.
¿Argelia no podría decidir exportar más a Italia si esta pagara más que España en caso de necesidad, por ejemplo?
El suministro de gas desde Argelia se realiza a través de contratos de largo plazo, por un volumen de gas establecido en contrato.
Sabiendo la dependencia que tiene Europa del gas ruso, ¿cómo es que nadie ha actuado antes? Vladímir Putin no ha llegado hoy a la presidencia rusa.
No es solo eso, sino que los alemanes inciden en ello y construyen un Nord Stream 2 en vez de apoyar la construcción de un Midcat. Nord Stream 2 hacía aumentar la dependencia de Alemania del gas ruso mientras que Midcat hubiera permitido reducirla. No tenemos capacidad real de previsión y anticipación. Actuamos cuando los problemas ya han explotado y este es sin duda un ejemplo clarísimo de ello. El cambio climático es otro. Es abrumadora la evidencia de que ha habido un clamoroso error en la política energética europea en relación con la excesiva dependencia del gas ruso.
¿Los altos precios de la electricidad están aquí para quedarse toda vez el cálculo de su coste va ligado de forma directa al del gas?
Este es un problema conceptual que no tiene que ver con que el gas cotice a 20 euros el MWh o que lo haga a 200 euros. Es incorrecto retribuir a tecnologías tan distintas y con costes tan distintos como son las renovables, la hidroeléctrica o la nuclear, el precio de otra. Ahora las estamos sobre remunerando, pero podría también ocurrir que las estuviéramos infra remunerando. En vez de pensar sobre cuál sería la manera adecuada de organizar y retribuir la generación eléctrica, intentamos ponerle parches al mercado con un price-cap, regulando un precio límite. El mercado ya no jugaría ningún papel, el precio lo marcaría el regulador y no es lo mismo fijarlo a un precio de 50 euros el MWh, un precio muy similar al precio al que estaba cotizando el mercado eléctrico antes de esta crisis y durante el transcurso de la década anterior, o que lo fijemos a 180 euros el MWh por el contexto actual. El modelo de mercado eléctrico establecido desde Bruselas ahora mismo está saltando por los aires y en vez de proponerse otro mecanismo que sea adecuado, intentamos quedarnos con uno que ya sabemos que falla.
Una de las críticas habituales los últimos días es al gobierno y a las empresas energéticas porque, pese a que para el consumidor los precios actuales son muy negativos, para ellos serían positivos, al aumentar sus ingresos. ¿Esto qué tiene de cierto?
Es absolutamente falso. Quienes realmente se están beneficiando de la subida de los precios del gas son las empresas propietarias de las centrales nucleares, las hidroeléctricas y las renovables, que con costes de 10, 20, 30 euros el MWh están vendiendo su producción a precios de 100, 200 y 300 euros. El Gobierno desde el año pasado ha suspendido muchos de los impuestos que grababan la electricidad y por lo tanto ha reducido sus ingresos fiscales, no aumentado. No son las arcas públicas en absoluto las que se están beneficiando de esta crisis sino las cuentas de resultados de las empresas eléctricas.
¿Todo ello cómo afecta al porvenir de las renovables?
Esta asimetría tan fuerte entre los intereses creados y consolidados de las centrales convencionales frente a los menores costes y mayores beneficios que nos aportan las energías renovables debería llevarnos a acelerar más la transición energética. A través de herramientas de mercado adecuadas, como son las subastas de renovables, conseguiremos reducir nuestra dependencia de los hidrocarburos, incluida la importación de gas ruso, acelerando la transición energética y reduciendo los precios de la electricidad. Lo que pasa es que las inversiones llevan tiempo, no es una solución de hoy para mañana.
¿Por la urgencia actual en Europa se plantea dejar de lado lo renovable? En casos como Italia se habla incluso de reactivar las centrales de carbón. ¿Es la señal de lo que está por llegar?
Siempre pedimos que en materia de energía se alcance un trinomio: la energía tiene que ser asequible, sostenible y segura, y a veces estos tres objetivos entran en conflicto. Ahora, ante el miedo de fallos en la seguridad de suministro, parecemos dispuestos a renunciar a los otros dos objetivos. Pero no debiera ser así. Lo que tenemos que comprender es que en esta ecuación, la apuesta por la sostenibilidad es lo que precisamente nos va a dar también garantía de suministro –porque los dictadores no nos pueden cortar el suministro de sol y viento–, y energía asequible, porque las energías renovables, con la caída de costes tan fuerte que han experimentado durante los últimos años, aportan energía no sólo limpia sino también barata.
Esta entrevista fue publicada en el periódico LA VANGUARDIA, el 23 de Marzo de 2022
Link a la entrevista aquí.